El protocolo del siglo XXI ofrece a empresas e instituciones una poderosa herramienta de comunicación que actúa como vehículo transmisor de su identidad, valores y filosofía corporativa, haciéndolo llegar nítidamente a la sociedad en la que se inscriben a través de unas pautas de comportamientos y conductas que regulan el buen funcionamiento de las relaciones externas e internas. Con ello se generan grandes dosis de confianza y credibilidad, además de optimizar la gestión de cualquier acto, como reuniones de trabajo, negociaciones, visitas, presentación de proyectos o la celebración de eventos con proyección social y mediática.

En el mundo de la globalización, donde tanto el mercado como la sociedad aprecian cada vez más el elemento diferenciador, es indiscutible que el protocolo proporciona a las corporaciones un valor añadido, difícil de cuantificar, pero extremadamente rentable en términos de prestigio, reputación e imagen. A su vez, las empresas e instituciones privadas, conscientes de la importancia de estos valores, eligen a profesionales que, a su formación y experiencia específica, puedan sumar conocimientos de protocolo, comunicación y gestión de la imagen corporativa, así como aptitudes y habilidades sociales que les permitan representar a la institución con dignidad y eficacia, tanto en el ámbito interno como en el externo. Los procesos productivos y el resultado final son cada vez más parecidos entre competidores, declarándose la Gestión de la Imagen Corporativa como elemento decisivo para la consecución de objetivos económicos.
En lo que se refiere a responsables políticos, como representantes de la voluntad popular, están obligados a ofrecer a los ciudadanos una cuidada y perfecta imagen tanto de ellos como de las instituciones oficiales que representan.
El programa MASTER permitirá a los participantes ofrecer, tanto a empresas como a instituciones oficiales, un aumento de sus capacidades para alcanzar objetivos económicos o políticos estratégicos.  
En el siglo XXI, ya nadie duda que el protocolo constituya una poderosa herramienta de comunicación que actúa como vehículo transmisor de la identidad, valores, comportamientos, habilidades de comunicación y filosofía corporativa.